domingo, 8 de diciembre de 2019

Teatro-Drama


“Las cosas que sé que son verdad”. Teatros del Canal. Hasta el 15 de diciembre.
El dramaturgo australiano Andrew Bovell y el director Julián Fuentes Reta estrenan una pieza dramática, protagonizada por la famosa actriz Verónica Forqué, que profundiza en los complejos mecanismos familiares.
La obra narra cómo cuatro hijos se esfuerzan por ser ellos mismos más allá de las expectativas y el amor de sus padres. Su historia adquiere la metáfora de una planta, que cumple un ciclo vital al agitarse, morir y volver a nacer en una imparable transmutación progresiva.
Así, esta familia expone las fisuras emocionales y sociales que surgen cuando se cuestionan diversos conceptos fuertemente establecidos por la población. Un entramado que va guiando al público por un discurso que analiza la naturaleza humana y su capacidad de compasión, transformación y supervivencia.
Esta es la segunda vez que Bovell y Fuentes trabajan juntos, tras el éxito que cosecharon con Cuando deje de llover, ganador de los premios Max a la Mejor Obra y la Mejor Dirección en 2015, entre otros galardones. Además, ambos artistas vuelven a confiar en algunos de los intérpretes que actuaron en aquella producción como Pilar Gómez y Borja Maestre.
La obra emociona porque habla de las cosas cotidianas de cualquier familia y de cómo las expectativas de los padres e hijos casi nunca se cumplen porque la realidad es muy otra a la imaginada y deseada. De esta forma, llegan los desengaños y los reproches.
En un escenario en forma de cuadrilátero, los actores declaman y se mueven, en ocasiones, dando vueltas a él en actos obsesivos: cuanto más drama, más vueltas y cuantas más vueltas, más tensión dramática. En este sentido, decir que la dirección está ajustada y las diferentes interpretaciones -con sus más y sus menos- son acertadas. Si nos dejamos llevar por el argumento -y no somos demasiado críticos con los estereotipos argumentales que el texto plantea-, llegamos a emocionarnos porque hay momentos realmente intensos y que nos llegan al fondo de nuestro corazón.
En definitiva, una obra "verdad", o al menos, intenta serlo y eso, el público siempre lo agradece...


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