Una
comedia acerca de la pérdida de control
“Las
irresponsables” cuenta la historia de Lila con cuarenta años y
su pareja la ha dejado. Su amiga Núria y Fabi, su hermana, la
convencen para pasar un fin de semana fuera de la ciudad, en una casa
que unos conocidos les han prestado. Solo hay una condición: vigilar
que el perro de los vecinos no se cague en el jardín.
Con
esta premisa, divertida y aparentemente absurda, comienza “Las
irresponsables”,
una comedia sobre la amistad, los impulsos que nunca confesamos y esa
parte de nosotros que permanece escondida bajo las normas, la
educación y el sentido común.
Lo
que empieza como una escapada para ayudar a una amiga termina
convirtiéndose en una cadena de decisiones cada vez más
imprevisibles, donde los límites entre lo correcto y lo incorrecto
comienzan a desdibujarse y cada intento por arreglar la situación
solo consigue empeorarla.
Una
comedia brillante, divertida y profundamente humana que invita al
espectador a preguntarse: ¿Qué harías por una amiga? ¿Hasta dónde
serías capaz de llegar?

Javier
Daulte, su autor, comenta que “desde hace años, los clásicos
agentes de control parecen ya no ser necesarios. La sociedad ha
evolucionado de tal modo que esos agentes de control están ahora
dentro de nosotros mismos. Sí, formamos parte de una sociedad que no
se deja llevar por sus impulsos primarios. Somos educados,
tolerantes, controlados. Pero todo tiene un límite. Porque,
pensémoslo por un momento: ¿quién no ha soñado, dormido o
despierto, con la posibilidad de perder ese control? ¿Quién no
fantaseó con dar rienda suelta a sus más genuinos y primitivos
impulsos? Quizá no seamos tan dueños de la decisión que nos puede
llevar o no a esos territorios. Porque todo, siempre, depende de las
circunstancias. Y quizá la línea que separa nuestro comportamiento
más correcto de la locura más desaforada sea más delgada de lo que
suponemos.
En
Las Irresponsables esos impulsos salen a la superficie y se hacen
realidad. ¿Adónde llevará esto a Nuria, Lila y Fabi? ¿Hay retorno
cuando actuamos de forma absolutamente irresponsable?”.
Por
su parte, Marta Póveda, la directora de esta comedia dice lo
siguiente: “¿Cuántas veces guardamos las formas y contenemos
nuestros deseos más oscuros cuando, en realidad, lo que nos pide el
cuerpo es entrar en el barro y jugar con fuego? ¿Quién no ha
sentido alguna vez que uno de esos golpes bajos que te da la vida le
concede cierta impunidad para cruzar la línea de lo razonable?
Javier Daulte siempre me ha fascinado con sus comedias teñidas de
oscuridad. Nos invita a asomarnos a una zona incómoda de nosotros
mismos, un territorio donde conviven el deseo, el impulso y la
contradicción.
Vivimos
acostumbrados a mostrarnos en el escaparate de lo políticamente
correcto. Pero basta una crisis para convertirnos en animales
heridos. Y, cuando no sabemos qué hacer con ese dolor, pueden
aflorar partes de nosotros que preferimos mantener bien escondidas.
Tres
mujeres se reúnen para acompañar a una amiga que atraviesa el duelo
de una ruptura sentimental. Lo que comienza como un fin de semana
aparentemente convencional se desliza, poco a poco, hacia un terreno
cada vez más peligroso. Una imprudencia lleva a otra. Un disparate
intenta arreglar el anterior. Y las tres terminan convertidas en
auténticas funambulistas, avanzando sobre una cuerda cada vez más
fina, envueltas en un caos nocturno tan delirante como divertido.
Entre
ellas existe un pacto silencioso. Un vínculo de amistad donde la
lealtad pesa más que el sentido común. El afecto que se profesan
las empuja a seguir adelante juntas, incluso cuando todo aconsejaría
detenerse. Porque la amistad también consiste en acompañar al otro
en sus peores decisiones. Y, de vez en cuando, en sacarle la lengua a
la vida.
Como
directora, me fascinaba acompañar a estas tres mujeres en ese viaje
hacia la fragilidad, el desequilibrio y el reencuentro con su propia
naturaleza. Descubrir cómo, poco a poco, las certezas se
resquebrajan y dejan paso a lo imprevisible, a lo caótico y, quizá
por eso mismo, a lo auténtico. Al fin y al cabo, todos hemos
fantaseado alguna vez con olvidarnos de las normas durante unas
horas. Con hacer aquello que nunca nos atreveríamos a hacer. Y quizá
por eso nos reconocemos tanto en estas tres mujeres. Porque, aunque
nunca lo admitamos, todos llevamos un irresponsable dentro”.
La
podremos ver, desde el 4 de septiembre próximo, en el Teatro
Maravillas.
https://www.youtube.com/watch?v=qXozc7MDp_0