CRITICAS Y RESEÑAS

CRITICAS Y RESEÑAS
Teatro, Danza, Opera, Cabaret y Circo

jueves, 24 de octubre de 2013

Teatro-Infantil



“El bosque de Grimm”. Teatro Real. Hasta el 27 de octubre.

“El bosque de Grimm” es un espectáculo sin texto pero mucha mímica y buen hacer interpretativo para los más pequeños. Este espectáculo de la compañía La Maquiné que se desarrolla en el bosque, espacio de encuentro por excelencia de los cuentos tradicionales, representa imágenes de algunos tan conocidos como “Pulgarcito”, “Blancanieves”, “Caperucita roja” o “La bella durmiente” para embarcar al público en un viaje de fantasía. Una experiencia sensorial única que incluye música, poesía, títeres, proyecciones, teatro de objetos con un tono marcadamente contemporáneo.
 Todo ello, para rendir un merecido homenaje a las fábulas con las que han crecido varias generaciones.

Teatro-Drama



El Rey Tuerto”. Sala Mirador. Hasta el 27 de octubre.

El montaje de El rey tuerto”, escrito y dirigido por Marc Crehuet, narra las consecuencias, sobre todo psicológicas y sociales, de un acto. El que ocurre en una manifestación en la que un policía antidisturbios ha reventado el ojo a un manifestante con una pelota de goma. La casualidad provoca que este manifestante aparezca en casa del antidisturbios una noche. Así empieza esta comedia ácida sobre la fragilidad de las convicciones, la naturaleza de los roles sociales y la búsqueda de la verdad.
Estamos, pues, ante una comedia muy negra, muy oscura, que pretende poner en evidencia la perplejidad ante una realidad social compleja y, desgraciadamente, a menudo, bastante incoherente e ilógica.

Teatro-Drama


“Diario de un loco”. Matadero Madrid. Hasta el 17 de noviembre.

“Diario de un loco”, que nació del encuentro amistoso entre José Luis García-Pérez y Luis Luque, cuenta con la colaboración del compositor Luis Miguel Cobo y la escenografía de Mónica Boromello. El relato de Gógol, extraído de Historias de San Petersburgo, habla básicamente de lo que somos y de cómo amamos; de dos de los misterios del alma humana: la identidad y el amor, contados aquí a través de mucho humor.
La historia es por todos conocida: Aksenti Ivanovich, un funcionario de la burocracia rusa zarista, va perdiendo la razón por varios motivos: la rutina de su mísero trabajo, el amor que siente sobre la hija de su jefe y la obsesión de creer que tiene "sangre noble".
Una obra contemporánea imprescindible para una dirección e interpretación impecables.
No cabe duda de que el teatro público sigue siendo un referente en nuestras tablas, y, más, en tiempos de crisis…

Teatro-Drama


“Bienvenido a casa”. Teatro Valle Inclán. Hasta el 27 de octubre.
 
A pesar de lo que su título indica, “Bienvenido a casa” no es una obra de teatro, sino dos en una sola. Con ella, la compañía Pequeño Teatro de Morondanga de Uruguay logra fusionar dos tiempos y espacios, por lo que conviene ver las representaciones en su correcto orden. Así, el objetivo de sus creadores es que el espectador se haga una idea de los acontecimientos que se muestran y, en la siguiente función, cambie totalmente de parecer al situarlo en otro punto de vista.
Por otro lado, se trata de un intento de convertir lo subjetivo en objetivo que realmente esconde un engaño en la percepción y, por consiguiente, una reflexión sobre nuestros juicios morales a primera vista. En la trama, una tragicomedia con mucho humor negro, se reconocen temas universales como la envidia y la miseria; todo ello, a través de la increíble historia del Hombre Elefante , conocida por todos.
Todo un excelente drama, apto para todos los públicos, pero, sobre todo, para los paladares más exigentes.

Danza



“Bodas de sangre”. Teatro Tribueñe. Hasta el 31 de octubre.




El Teatro Tribueñe nos acoge una vez más con estas "Bodas de Sangre". Nada en Tribueñe es convencional; uno de sus rasgos distintivos es la intensidad y la emoción casi litúrgica con las que afrontan cada reto escénico. Con Lorca es difícil, por conocido y representado, escalar cimas. El texto es poderoso; los personajes son arquetipos atávicos; el lenguaje, de eficacia conceptista; los símbolos, de recurrencia siempre nueva; la trascendencia, universal.